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	<title>Urban Pets &#187; alergia</title>
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	<description>Revista de mascotas</description>
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		<title>Dermatitis Alérgica por Picadura de Pulgas</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Oct 2018 23:15:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Arlenis Pérez Báez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Doc's]]></category>
		<category><![CDATA[alergia]]></category>
		<category><![CDATA[ALERGIA A LAS PULGAS]]></category>
		<category><![CDATA[antiparasitario mascotas]]></category>
		<category><![CDATA[Arlenis Pérez Báez]]></category>
		<category><![CDATA[DAPP]]></category>
		<category><![CDATA[DERMATITIS ALÉRGICA]]></category>
		<category><![CDATA[doc's]]></category>
		<category><![CDATA[pipeta]]></category>

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		<description><![CDATA[<div><img width="150" height="68" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/09/Slide-home.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="Slide-home" style="margin-bottom: 15px;" /></div>La DAPP es una enfermedad provocada por la irritación que genera sobre la piel, el contacto de la saliva de las pulgas al momento de alimentarse. En la saliva de la pulga se encuentran sustancias que impiden la coagulación sanguínea, para que la sangre tenga mayor fluidez y la pulga pueda alimentarse en forma mas rápida. Pero además, estas sustancias anticoagulantes, son potentes alérgenos y terminan desencadenando un cuadro clínico conocido como DAPP. Los signos asociados son variables y dependen del número de pulgas presentes, la tolerancia del huésped tras la irritación de la piel y en mayor medida de la hipersensibilidad a la saliva de la pulga. Las Pulgas son insectos ápteros, pequeños, de color marrón, con cuerpos comprimidos lateralmente; debido a su dependencia del huésped para la protección y el alimento pasan toda su vida adulta sobre el animal. Los ejemplares adultos solo representan un 5% del total de la población de pulgas que hay en el ambiente, el otro 95% está formado por huevos, larvas y pupas que permanecen ocultas en las alfombras, los muebles, la cama de la mascota y los jardines esperando a desarrollarse para subir a la mascota, Fig. 1. Figura 1: Distribución de los diferentes hábitat de la pulga. Entre las diversas especies que existen la Ctenocephalides felis felis es la de mayor interés médico, afecta tanto a perros como a gatos. En su desarrollo biológico la temperatura ambiental y la humedad relativa son decisivas; los huevos puestos por el adulto eclosionan alrededor del día 6, dando paso a la fase larval donde pasa tres estadios de desarrollo durante 5-11 días para luego dar lugar a la fase pupal  y alrededor de  7-14 día ya está originando un nuevo adulto, Fig. 2. ￼￼Figura 2: Ciclo biológico de la pulga. Signos… El signo principal es el prurito o picazón, que afecta inicialmente al área lumbosacra (base de la cola) Fig. 3, pero en casos crónicos se extiende a zonas cercanas y al área ventral.Las lesiones varían con el tiempo que lleve el prurito y son las típicas de rascado: alopecía, eritema y erosiones en casos agudos; pudiendo haber lesiones debidas a complicaciones secundarias.Figura 3: Lesiones típicas en Golden Retriever afectado por picadura de pulgas.Además de la hemorragia y el daño cutáneo que ocasionan estos insectos, las pulgas son hospederos intermediarios de Dipylidium caninum ¡Importante! El Dipylidium caninum es un parásito de los animales que hospedan pulgas y puede afectar a los humanos, siendo los niños los más susceptibles tras llevarse las manos a la boca luego de jugar con las mascotas. A medida que crece la infestación por el parásito empiezan a aparecer síntomas como prurito anal, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento y pérdida de peso, en algunos casos puede provocar pérdida de apetito o insomnio. ¿Cómo podemos controlarlas? El Control de la pulga demanda un tratamiento regular y rutinario de todas las mascotas del hogar, la casa y el jardín que incluyan el uso de pipetas pulguicidas y pesticidas ambientales. O sea, el control debe ser sobre nuestras mascotas y el medio ambiente. La recomendación que damos en nuestra clínica, es aplicar 1 pipeta pulguicida por mes por 3-4 meses seguidos… vean o no pulgas en el animal..Es muy importante rotar las droga que contienen los productos pulguicidas cada 6-12 meses. No hay ningún producto que por si solo sea el mas efectivo. El secreto está en rotar periódicamente las drogas de los productos.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><img width="150" height="68" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/09/Slide-home.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="Slide-home" style="margin-bottom: 15px;" /></div><div class="copete">La DAPP es una enfermedad provocada por la irritación que genera sobre la piel, el contacto de la saliva de las pulgas al momento de alimentarse.</div>
<p><span class="capitular"> E</span>n la saliva de la pulga se encuentran sustancias que impiden la coagulación sanguínea, para que la sangre tenga mayor fluidez y la pulga pueda alimentarse en forma mas rápida.<br />
Pero además, estas sustancias anticoagulantes, son potentes alérgenos y terminan desencadenando un cuadro clínico conocido como <span class="resaltado">DAPP.</span><br />
Los signos asociados son variables y dependen del número de pulgas presentes, la tolerancia del huésped tras la irritación de la piel y en mayor medida de la hipersensibilidad a la saliva de la pulga.<br />
Las Pulgas son insectos ápteros, pequeños, de color marrón, con cuerpos comprimidos lateralmente; debido a su dependencia del huésped para la protección y el alimento pasan toda su vida adulta sobre el animal.<br />
Los ejemplares adultos solo representan un 5% del total de la población de pulgas que hay en el ambiente, el otro 95% está formado por huevos, larvas y pupas que permanecen ocultas en las alfombras, los muebles, la cama de la mascota y los jardines esperando a desarrollarse para subir a la mascota, Fig. 1.<br />
<strong><span class="resaltado">Figura 1:<br />
Distribución de los diferentes hábitat de la pulga.<a href="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/09/imagen-132.jpg" rel="lightbox-0"><img class="alignleft wp-image-2040" src="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/09/imagen-132.jpg" alt="imagen 132" width="292" height="256" /></a></span></strong><br />
Entre las diversas especies que existen la Ctenocephalides felis felis es la de mayor interés médico, afecta tanto a perros como a gatos. En su desarrollo biológico la temperatura ambiental y la humedad relativa son decisivas; los huevos puestos por el adulto eclosionan alrededor del día 6, dando paso a la fase larval donde pasa tres estadios de desarrollo durante 5-11 días para luego dar lugar a la fase pupal  y alrededor de  7-14 día ya está originando un nuevo adulto, Fig. 2.<br />
<strong>￼￼</strong><strong><span class="resaltado">Figura 2: Ciclo biológico de la pulga.<br />
</span><a href="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/09/imagen-131.jpg" rel="lightbox-1"><img class="alignnone wp-image-2041 size-medium" src="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/09/imagen-131-300x200.jpg" alt="imagen 131" width="300" height="200" /></a><br />
<span class="resaltado">Signos…<br />
</span></strong><br />
<img class="alignleft wp-image-2044 size-full" src="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/09/imagen-465.jpg" alt="imagen 465" width="162" height="227" />El signo principal es el prurito o picazón, que afecta inicialmente al área lumbosacra (base de la cola) Fig. 3, pero en casos crónicos se extiende a zonas cercanas y al área ventral.Las lesiones varían con el tiempo que lleve el prurito y son las típicas de rascado: alopecía, eritema y erosiones en casos agudos; pudiendo haber lesiones debidas a complicaciones secundarias.Figura 3: Lesiones típicas en Golden Retriever afectado por picadura de pulgas.Además de la hemorragia y el daño cutáneo que ocasionan estos insectos, las pulgas son hospederos intermediarios de <span class="resaltado">Dipylidium caninum<br />
</span><strong><span class="resaltado">¡Importante!</span></strong> El Dipylidium caninum es un parásito de los animales que hospedan pulgas y puede afectar a los humanos, siendo los niños los más susceptibles tras llevarse las manos a la boca luego de jugar con las mascotas. A medida que crece la infestación por el parásito empiezan a aparecer síntomas como prurito anal, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento y pérdida de peso, en algunos casos puede provocar pérdida de apetito o insomnio.</p>
<p><span class="resaltado">¿Cómo podemos controlarlas?<br />
</span>El Control de la pulga demanda un tratamiento regular y rutinario de todas las mascotas del hogar, la casa y el jardín que incluyan el uso de pipetas pulguicidas y pesticidas ambientales. O sea, el control debe ser sobre nuestras mascotas y el medio ambiente. <span class="cita">La recomendación que damos en nuestra clínica, es aplicar 1 pipeta pulguicida por mes por 3-4 meses seguidos… vean o no pulgas en el animal..Es muy importante rotar las droga que contienen los productos pulguicidas cada 6-12 meses. No hay ningún producto que por si solo sea el mas efectivo. El secreto está en rotar periódicamente las drogas de los productos.</span></p>
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		<title>La Negra</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jun 2016 14:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Susana cavallero]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Doc's]]></category>
		<category><![CDATA[nro. 9]]></category>
		<category><![CDATA[alergia]]></category>
		<category><![CDATA[boxer]]></category>
		<category><![CDATA[consultorio veterinario]]></category>
		<category><![CDATA[doc's]]></category>
		<category><![CDATA[historia de consultorio]]></category>
		<category><![CDATA[hormigas]]></category>
		<category><![CDATA[Susana Cavallero]]></category>

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		<description><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2016/06/Sin-título-9-150x150.png" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="Sin título 9" style="margin-bottom: 15px;" /></div>Después de un gato viejo y  maloliente yo deseaba un caso agradable. El matrimonio de mediana edad llegó con una lindísima bóxer dorada.  — ¿Y esa preciosura dorada, como se llama?  — Negra.     Ese día la vacuné sin problemas y los dueños quedaron contentos de tener una veterinaria de cabecera cerca de su casa. Pocos días más tarde me llamaron  para que fuera al domicilio.   —  No sabemos qué le pasó, pero no nos animamos a sacarla a la calle: ¡está hecha un monstruo!  Toqué el timbre, desde un jardín trasero llegó la Negra como una tromba, felicísima de verme: “¡Al fin un paciente que no me guarda rencor por los pinchazos!”   Cuando logré que se calmara un poco, comprobé que el labio derecho estaba rígido y  tampoco dominaba la lengua y respiraba resoplando trabajosamente.     —Debe ser una picadura—arriesgué—  Y  le inyecté un corticoide. Me despedí asegurando que estaría mejor en dos horas.   A la noche recibí un informe alarmante, al rato de la aplicación había mejorado, volviendo casi a la normalidad, pero ahora estaba peor que antes respirando con dificultad y babeando.    Volví. Esta vez no hubo saludos. La encontré asustada, luchando por respirar.    Los dueños desconfiaban de mi diagnóstico,  inclinados por la hipótesis de  un golpe. — ¡Es tan torpe! Siempre se lleva todo por delante, dice mi hijo que se golpeó la cara con la mesa ratona.    Al revisar el interior de su bocaza llena de saliva viscosa, encontré múltiples manchitas rojas. Eran piquetazos múltiples y cada uno producía una inflamación alrededor del lugar donde el insecto había inoculado su pequeña dosis de veneno.   En ese momento, la Negra se levantó y trotó tambaleante hacia el jardín. La seguí y tuve la respuesta y el diagnóstico al mismo tiempo.   El césped  estaba surcado por una línea negra que culebreaba hasta las plantas del fondo; la conocida columna de hormigas.    La Negra, resoplando, se abalanzó sobre el caminito de insectos y plantando su lengua ya insensible barrió de un solo lengüetazo  medio metro de hormigas. Era clarísimo que el estado de su cara y la dificultad para respirar eran la consecuencia de las numerosas picaduras. Lo raro es que ella persistiera en su anómala costumbre. La Negra era una reincidente.       — ¡Ah, sí! Siempre se come las hormigas, pero no le pasa nada…— me contestaron con naturalidad los dueños.      Otra dosis de antiinflamatorio y reclusión en el interior fueron las indicaciones esta vez.  A la otra mañana me informaron que la Negra ya estaba bien.  “Cuidado con las hormigas” les advertí, asegurándoles que eran la causa del problema.       Al mes, estábamos exactamente en la misma situación, la Negra había atacado a la formación de hormigas, a la vista de la gente que tomaba mate. Increíblemente, no se lo habían impedido, más bien se mostraban orgullosos y divertidos de que había barrido mucho más camino de hormigas  que la vez anterior. Al rato ya tenía la cara deformada. Sin preocuparse demasiado me llamaron para que le aplicara la mágica inyección.     Esta vez, me explaye en lo peligroso de su conducta y pedí que combatieran las hormigas.     Dos días después recibí un llamado nocturno. Esta vez sí que estaban alarmados; La Negra estaba muy mal.  Y  no había comido hormigas, con seguridad yo había errado el diagnóstico. Dejaron bien claro que me habían llamado a mí,  porque no consiguieron  ningún otro veterinario de noche.     Antes, les había parecido cómica la adicción de La Negra, pero desde que yo les había explicado que podía morir, decidieron dar guerra a las hormigas. Así que consultaron en el vivero más cercano qué era lo más letal, efectivo  y rápido.    Por supuesto les vendieron todo lo que había en el mercado y ellos lo habían usado. Todo al mismo tiempo. La Negra cooperó alegremente en el operativo exterminio y pasó una mañana muy divertida en el jardín. Durmió su siesta que se extendió más de lo acostumbrado y no se levantó para la cena.        Antes de ir a acostarse y algo extrañados porque seguía durmiendo la zamarrearon un poco para despertarla. Se  paró. Caminó dos pasos y se desplomó en medio de convulsiones.     Llegué lo más rápido que pude: ¡estaba  intoxicada  por los insecticidas!     El matrimonio me miraba sin comprender— ¡Pero si usted misma nos dijo que matáramos a las hormigas!     No era momento de ponerse a discutir, la vida de la perra era mi prioridad.  Después del tratamiento de urgencia la Negra reaccionó bien. Tuvo suerte.         Todavía asustada, porque en esos casos nunca hay  garantías y un retraso en el tratamiento hace la diferencia entre la vida y la muerte, debo haber sermoneado a los dueños  con más severidad de lo conveniente ya que ellos también se enfurecieron conmigo:     — ¡No sé para qué le hicimos caso! ¡Al final, eran mejor las hormigas! M.V. Susana Cavallero M.N.6650 Divulgadora científica daktari.susana@gmail.com &#160;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2016/06/Sin-título-9-150x150.png" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="Sin título 9" style="margin-bottom: 15px;" /></div><div class="pie"><span class="capitular">D</span>espués de un gato viejo y  maloliente yo deseaba un caso agradable. El matrimonio de mediana edad llegó con una lindísima bóxer dorada.</div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">  — ¿Y esa preciosura dorada, como se llama?</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">  — </span><span class="resaltado"><i><span style="font-weight: 400;">Negra</span></i></span><span style="font-weight: 400;">. </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     Ese día la vacuné sin problemas y los dueños quedaron contentos de tener una veterinaria de cabecera cerca de su casa. Pocos días más tarde me llamaron  para que fuera al domicilio. </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">   —  No sabemos qué le pasó, pero no nos animamos a sacarla a la calle: ¡está hecha un monstruo!</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;"><br />
<span class="cita"> Toqué el timbre, desde un jardín trasero llegó la Negra como una tromba, felicísima de verme: “¡Al fin un paciente que no me guarda rencor por los pinchazos!”</span></span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">   Cuando logré que se calmara un poco, comprobé que el labio derecho estaba rígido y  tampoco dominaba la lengua y respiraba resoplando trabajosamente.     —Debe ser una picadura—arriesgué—  Y  le inyecté un corticoide. Me despedí asegurando que estaría mejor en dos horas. </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">   A la noche recibí un informe alarmante, al rato de la aplicación había mejorado, volviendo casi a la normalidad, pero ahora estaba peor que antes respirando con dificultad y babeando. </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">    Volví. Esta vez no hubo saludos. La encontré asustada, luchando por respirar.    Los dueños desconfiaban de mi diagnóstico,  inclinados por la hipótesis de  un golpe. — ¡Es tan torpe! Siempre se lleva todo por delante, dice mi hijo que se golpeó la cara con la mesa ratona.</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">    Al revisar el interior de su bocaza llena de saliva viscosa, encontré múltiples manchitas rojas. Eran piquetazos múltiples y cada uno producía una inflamación alrededor del lugar donde el insecto había inoculado su pequeña dosis de veneno.   En ese momento, la Negra se levantó y trotó tambaleante hacia el jardín. La seguí y tuve la respuesta y el diagnóstico al mismo tiempo.</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">   El césped  estaba surcado por una línea negra que culebreaba hasta las plantas del fondo; la conocida </span><b><span class="resaltado">columna de hormigas</span>.</b></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">    La Negra, resoplando, se abalanzó sobre el caminito de insectos y plantando su lengua ya insensible barrió de un solo lengüetazo  medio metro de hormigas.</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;"> Era clarísimo que el estado de su cara y la dificultad para respirar eran la consecuencia de las numerosas picaduras. Lo raro es que ella persistiera en su anómala costumbre. La Negra era una reincidente. </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">       — ¡Ah, sí! Siempre se come las hormigas, pero no le pasa nada…— me contestaron con naturalidad los dueños.</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">      Otra dosis de antiinflamatorio y reclusión en el interior fueron las indicaciones esta vez.  A la otra mañana me informaron que la Negra ya estaba bien.  “Cuidado con las hormigas” les advertí, asegurándoles que eran la causa del problema.</span></div>
<div class="pie"><strong><strong> </strong></strong></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     Al mes, estábamos exactamente en la misma situación, la Negra había atacado a la formación de hormigas, a la vista de la gente que tomaba mate. Increíblemente, no se lo habían impedido, más bien se mostraban orgullosos y divertidos de que había barrido mucho más camino de hormigas  que la vez anterior. Al rato ya tenía la cara deformada. Sin preocuparse demasiado me llamaron para que le aplicara la mágica inyección.</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     Esta vez, me explaye en lo peligroso de su conducta y pedí que combatieran las hormigas. </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     Dos días después recibí un llamado nocturno. Esta vez sí que estaban alarmados; La Negra estaba muy mal.  Y  no había comido hormigas, con seguridad yo había errado el diagnóstico. Dejaron bien claro que me habían llamado a mí,  porque no consiguieron  ningún otro veterinario de noche. </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     Antes, les había parecido cómica la adicción de La Negra, pero desde que yo les había explicado que podía morir, decidieron dar guerra a las hormigas. Así que consultaron en el vivero más cercano qué era lo más letal, efectivo  y rápido. </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">    Por supuesto les vendieron todo lo que había en el mercado y ellos lo habían usado. Todo al mismo tiempo. La Negra cooperó alegremente en el </span><b>operativo exterminio</b><span style="font-weight: 400;"> y pasó una mañana muy divertida en el jardín. Durmió su siesta que se extendió más de lo acostumbrado y no se levantó para la cena.    </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">    Antes de ir a acostarse y algo extrañados porque seguía durmiendo la zamarrearon un poco para despertarla. Se  paró. Caminó dos pasos y se desplomó en medio de convulsiones.</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     Llegué lo más rápido que pude: <span class="resaltado">¡estaba  intoxicada  por los insecticidas! </span></span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     El matrimonio me miraba sin comprender— ¡Pero si usted misma nos dijo que matáramos a las hormigas!</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     No era momento de ponerse a discutir, la vida de la perra era mi prioridad.  Después del tratamiento de urgencia la Negra reaccionó bien. Tuvo suerte.</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">    </span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     Todavía asustada, porque en esos casos nunca hay  garantías y un retraso en el tratamiento hace la diferencia entre la vida y la muerte, debo haber sermoneado a los dueños  con más severidad de lo conveniente ya que ellos también se enfurecieron conmigo:</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">     — ¡No sé para qué le hicimos caso! ¡Al final, eran mejor las hormigas!</span></div>
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<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">M.V. Susana Cavallero</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">M.N.6650</span></div>
<div class="pie"><span style="font-weight: 400;">Divulgadora científica</span></div>
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<p>&nbsp;</p>
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