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	<title>Urban Pets &#187; perro héroe nacional</title>
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	<description>Revista de mascotas</description>
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		<title>Chonino: crónica de un perro héroe nacional</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Jun 2019 22:59:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Urban Pets]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/04/Slide-home-chonino-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="Slide-home-chonino" style="margin-bottom: 15px;" /></div>Chonino era un perro mestizo, del tipo Ovejero Alemán, que nació el 4 de abril de 1975 y que en diciembre de 1977 fue reclutado por la División Perros de la Policía Federal; su ingreso a la fuerza se produjo por la generosa donación de un particular y quedó con el número de matrícula 716. Luego de ser adiestrado como perro de seguridad, se lo catalogó como perro de presa; es decir, se lo reconocía apto para entrar en acción en situaciones donde peligrara la vida de sus conductores o terceros inocentes. Si bien no fue un perro “de raza”, era un “policía” de raza, como se verá. Sus primeros serviciosChonino cumplió su primer servicio participando del operativo de seguridad en el partido inaugural del mundial de fútbol de 1978, en el estadio de River Plate, en Buenos Aires capital de la República Argentina con muy buen desempeño y a partir de entonces prosiguió actuando en diversos operativos. A raíz de los episodios de inseguridad de la época fue asignado a patrullar en forma preventiva como refuerzo la zona de la comisaría número 45 en el barrio de Devoto, Buenos Aires, a manos de su guía el Suboficial Luis Alberto Sibert, apoyado por el suboficial Jorge Ianni. Se convierte en Héroe El 2 de junio de 1983, cerca de las 20 horas, en una noche fría y bajo una fuerte lluvia, Chonino se encontraba realizando un patrullaje de rutina junto a su guía, el Suboficial Luis Sibert, en compañía del agente Jorge Iani en las inmediaciones de la Avenida Lastra y General Paz, cuando los policías advirtieron la presencia de dos sospechosos que merodeaban entre los autos estacionados cerca de un comercio sobre la Avenida Lastra, que estaba por cerrar. Al tratar de identificarlos, los malhechores comenzaron a efectuar disparos contra los policías, produciéndose un enfrentamiento, en el que ambos policías resultaron gravemente heridos; los delincuentes también resultaron heridos, aunque de menor gravedad, al ser alcanzados por las balas del Suboficial Sibert y comenzaron a huir cruzando la avenida Gral. Paz. Durante la huida, Chonino, recibió la voz de ataque de su guía y corrió y se abalanzó sobre uno de sus agresores, al que atacó y logró desarmar, pero recibió un disparo en el pecho efectuado por el otro delincuente, que le atravezó el torso. Chonino, agonizando, se arrastró algunas decenas de metros hacia su guía que yacía gravemente herido en el suelo y lamiéndole las heridas, muere sobre él. El Suboficial Sibert, gracias a la pericia de los doctores del Hospital Churruca, logró salvar su vida pese a las graves heridas sufridas, y luego de varias operaciones y una larga convalecencia de 6 meses, se reincorporó al servicio y murió 25 años después, el 13 de diciembre de 2007. Por su parte, el Suboficial Jorge Ianni murió en el Hospital Churruca tras padecer seis meses por las heridas recibidas; ingresó al nosocomio pesando 86 kilos y murió con sólo 36. Tras el enfrentamiento, la policía constató que Chonino, ya muerto, aún apretaba entre sus mandíbulas un trozo de la campera del delincuente al que atacó: era el bolsillo de su gamulán y en su interior estaban los documentos que lo identificaban. Gracias a este acto heroico, los maleantes fueron detenidos varios días después en la zona Oeste de la provincia de Buenos Aires.  Uno de ellos fue condenado a 22 años de prisión y el otro a 20. Actualmente los restos de Chonino descansan en el Museo de la Policía Federal Argentina. __________________________ La hora del reconocimiento En honor a Chonino, y como homenaje a nuestros fieles compañeros, el día 2 de junio fue nombrado “Día Nacional del Perro”, y se dio su nombre a la calle de acceso a la Sección Agrupación Perros, entre Salguero y la Avenida Carlos Casares, detrás del shopping Paseo Alcorta en la Capital Federal. Dentro del ámbito de la División Perros, ubicada dentro del predio del Cuerpo Policía Montada, se instaló una estatua de bronce en su memoria. Entusiastas de los perros y poetas escribieron algunos artículos y poemas en diversos diarios y revistas evocando y exaltando el valor y la lealtad de Chonino, lo que posibilitó la rápida trascendencia de esta emotiva historia. Por ejemplo, tres de las estrofas del poema “EL ABNEGADO CHONINO”, dicen así: … En el cielo de los perros San Roque te recibió, En tu foja así escribió: “El ABNEGADO CHONINO” Hizo tu cuadro de honor con loas y pergaminos, Y después lo completó “POLICIA Y ARGENTINO”. “Y el viento de las nostalgias puja en quererme traer La voz que evoca ¡¡¡CHONINOOO!!! (que cumplió con el deber), Metafórica respuesta: ¡¡¡PRESENTEEE!!! (siempre estaré), Y la profunda congoja, que no logro contener”. Ahora recorres caminos del cielo Gozando con Ianni la paz inmortal, Rogando al Supremo que brinde su amparo A todos los “polis” y a la Federal. Que en paz descanses, querido amigo.   Emilio Jorge Rahal Comisario retirado]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/04/Slide-home-chonino-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="Slide-home-chonino" style="margin-bottom: 15px;" /></div><p><span class="capitular">C</span>honino era un perro mestizo, del tipo Ovejero Alemán, que nació el 4 de abril de 1975 y que en diciembre de 1977 fue reclutado por la División Perros de la Policía Federal; su ingreso a la fuerza se produjo por la generosa donación de un particular y quedó con el número de matrícula 716. Luego de ser adiestrado como perro de seguridad, se lo catalogó como perro de presa; es decir, se lo reconocía apto para entrar en acción en situaciones donde peligrara la vida de sus conductores o terceros inocentes. Si bien no fue un perro “de raza”, era un “policía” de raza, como se verá.<br />
<strong><span class="resaltado">Sus primeros servicios</span></strong><span class="cita">Chonino cumplió su primer servicio participando del operativo de seguridad en el partido inaugural del mundial de fútbol de 1978, en el estadio de River Plate, en Buenos Aires capital de la República Argentina con muy buen desempeño y a partir de entonces prosiguió actuando en diversos operativos.</span><br />
A raíz de los episodios de inseguridad de la época fue asignado a patrullar en forma preventiva como refuerzo la zona de la comisaría número 45 en el barrio de Devoto, Buenos Aires, a manos de su guía el Suboficial Luis Alberto Sibert, apoyado por el suboficial Jorge Ianni.<br />
<strong><span class="resaltado">Se convierte en Héroe</span></strong><br />
El 2 de junio de 1983, cerca de las 20 horas, en una noche fría y bajo una fuerte lluvia, Chonino se encontraba realizando un patrullaje de rutina junto a su guía, el Suboficial Luis Sibert, en compañía del agente Jorge Iani en las inmediaciones de la Avenida Lastra y General Paz, cuando los policías advirtieron la presencia de dos sospechosos que merodeaban entre los autos estacionados cerca de un comercio sobre la Avenida Lastra, que estaba por cerrar. Al <a href="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/04/la-foto-6.jpg" rel="lightbox-0"><img class="alignleft" src="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2014/04/la-foto-6-150x150.jpg" alt="la foto 6" width="150" height="150" /></a> tratar de identificarlos, los malhechores comenzaron a efectuar disparos contra los policías, produciéndose un enfrentamiento, en el que ambos policías resultaron gravemente heridos; los delincuentes también resultaron heridos, aunque de menor gravedad, al ser alcanzados por las balas del Suboficial Sibert y comenzaron a huir cruzando la avenida Gral. Paz. Durante la huida, Chonino, recibió la voz de ataque de su guía y corrió y se abalanzó sobre uno de sus agresores, al que atacó y logró desarmar, pero recibió un disparo en el pecho efectuado por el otro delincuente, que le atravezó el torso. Chonino, agonizando, se arrastró algunas decenas de metros hacia su guía que yacía gravemente herido en el suelo y lamiéndole las heridas, muere sobre él. El Suboficial Sibert, gracias a la pericia de los doctores del Hospital Churruca, logró salvar su vida pese a las graves heridas sufridas, y luego de varias operaciones y una larga convalecencia de 6 meses, se reincorporó al servicio y murió 25 años después, el 13 de diciembre de 2007. Por su parte, el Suboficial Jorge Ianni murió en el Hospital Churruca tras padecer seis meses por las heridas recibidas; ingresó al nosocomio pesando 86 kilos y murió con sólo 36. Tras el enfrentamiento, la policía constató que Chonino, ya muerto, aún apretaba entre sus mandíbulas un trozo de la campera del delincuente al que atacó: era el bolsillo de su gamulán y en su interior estaban los documentos que lo identificaban. Gracias a este acto heroico, los maleantes fueron detenidos varios días después en la zona Oeste de la provincia de Buenos Aires.  Uno de ellos fue condenado a 22 años de prisión y el otro a 20.<br />
Actualmente los restos de Chonino descansan en el Museo de la Policía Federal Argentina.<br />
<span class="resaltado">__________________________</span></p>
<p><span class="resaltado"><strong>La hora del reconocimiento</strong></span><br />
En honor a Chonino, y como homenaje a nuestros fieles compañeros, el día 2 de junio fue nombrado “Día Nacional del Perro”, y se dio su nombre a la calle de acceso a la Sección Agrupación Perros, entre Salguero y la Avenida Carlos Casares, detrás del shopping Paseo Alcorta en la Capital Federal. Dentro del ámbito de la División Perros, ubicada dentro del predio del Cuerpo Policía Montada, se instaló una estatua de bronce en su memoria.<br />
Entusiastas de los perros y poetas escribieron algunos artículos y poemas en diversos diarios y revistas evocando y exaltando el valor y la lealtad de Chonino, lo que posibilitó la rápida trascendencia de esta emotiva historia.<br />
Por ejemplo, tres de las estrofas del poema “EL ABNEGADO CHONINO”, dicen así:</p>
<address><em><strong>… En el cielo de los perros San Roque te recibió,</strong></em><br />
<em><strong> En tu foja así escribió: “El ABNEGADO CHONINO”</strong></em><br />
<em><strong> Hizo tu cuadro de honor con loas y pergaminos,</strong></em><br />
<em><strong> Y después lo completó “POLICIA Y ARGENTINO”.</strong></em></address>
<address><em><strong>“Y el viento de las nostalgias puja en quererme traer</strong></em><br />
<em><strong> La voz que evoca ¡¡¡CHONINOOO!!! (que cumplió con el deber),</strong></em><br />
<em><strong> Metafórica respuesta: ¡¡¡PRESENTEEE!!! (siempre estaré),</strong></em><br />
<em><strong> Y la profunda congoja, que no logro contener”.</strong></em></address>
<address><em><strong>Ahora recorres caminos del cielo</strong></em><br />
<em><strong> Gozando con Ianni la paz inmortal,</strong></em><br />
<em><strong> Rogando al Supremo que brinde su amparo</strong></em><br />
<em><strong> A todos los “polis” y a la Federal.</strong></em></address>
<address><em><strong>Que en paz descanses, querido amigo.</strong></em></address>
<address><em><strong> </strong></em></address>
<address><strong>Emilio Jorge Rahal</strong><br />
<strong> Comisario retirado</strong></address>
]]></content:encoded>
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		<title>    Poncho</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jun 2017 14:30:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Urban Pets]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2016/03/poncho-5-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="poncho 5" style="margin-bottom: 15px;" /></div>Cuando pensamos en que sección debía estar esta nota sin dudarlo un segundo descartamos, la columna del perro héroe, ¡Poncho fue más, mucho más! Poncho hizo historia en la Antártida, junto a  aquellos hombres intrépidos, que sin mirar atrás, arriesgaron sus vidas y se fueron a hacer patria al fin del mundo. Estos bravos hombres son y deben ser reconocidos como verdaderos próceres, porque aunque estén olvidados, sin fama y ausentes en nuestros libros de historia, tienen el mismo honor y lealtad a la patria que los que estudiamos de chicos en la escuela. Y entre ellos… un perro, Poncho, líder entre los suyos y absolutamente ARGENTINO. Nos enorgullece poder darles este humilde homenaje y reconocimiento. Pertenecía a una raza nuestra, poco conocida y tremendamente valiosa, llamada “Perro Polar Argentino” y lamentablemente hoy extinguida.   Estos perros han sido inmejorables compañeros de los valientes argentinos que vivieron y trabajaron en el continente blanco. Poncho nació el 10 de abril de 1961, en la base “Esperanza”, y ya desde sus primeros días mostró ser especial, un perro distinto. Recibió sus primeros entrenamientos al aire libre, donde tempranamente conoció la implacable temperatura de la zona y empezó a familiarizarse a la voz de su guía, su instructor, a quien lo uniría de por vida una profunda amistad. Ya a los 6 meses de edad formó parte de un equipo de trineo. Aclaremos que el trineo era el medio de transporte más confiable, liviano y económico con que se contaba, usado desde miles de años atrás por los pueblos originarios del ártico. Pronto se destacó en el grupo. Tenía carácter de líder.  Respetado por la jauría y obediente, fiel a  la voz de mando, dos requisitos fundamentales para el perro que dirige al grupo de tiro. En 1962 participó de una expedición de 2000 km.entre la ida y la vuelta, desde base Esperanza hasta la base San Martín, en la Bahía Margarita, ¡casi cinco meses de travesía! soportando las peores condiciones climáticas. Por su buen desempeño, a la vuelta de la misión es colocado por su instructor en el puesto número uno del trineo, ¡ya era guía al año y medio de edad! Poncho tenía una característica única, cuando el trineo paraba, inmediatamente se echaba y giraba su cabeza mirando al guía, era parte de su fidelidad. En 1964 fue trasladado a la base Gral. Belgrano para prepararse para la gran misión, la “operación 90”, que no era ni más ni menos que la llegada por primera vez de un grupo Argentino al punto más austral de La Tierra, la latitud sur 90º, ¡llegar al extremo del mundo,el polo sur !!! Esta titánica expedición se hizo en etapas. La primera era llegar a la latitud 82º, donde se construyó la estación “Sobral”, la base argentina más austral. Durante la travesía, el trineo liderado por nuestro héroe cae por un barranco, los hombres aterrados quedan aferrados a una piedra, pero a la voz de  -“¡vamos Poncho!”- de su guía, el perro con toda su fuerza y coraje tira hacia arriba al trineo, sacándolos del peligro. No fue su única acción heroica, también durante ésta operación tuvo que saltar con otros compañeros desde un helicóptero en un ejercicio de búsqueda y rescate. No fue fácil, pero ante la palabra alentadora de su guía, en quién Poncho confiaba ciegamente, de -”Hoy es tu gran día , Poncho, no tengas miedo!”, el animal saltó y junto con el resto del equipo armaron un trineo de rescate con el cual encontraron sanos a la patrulla perdida. Miles de hazañas se pueden contar de este perro, su olfato era único, olía las  grietas del hielo, enemigo silencioso y temido  de los hombres del sur; se ubicaba perfectamente en medio de tormentas, cuando la desesperación invadía, Poncho mantenía su espíritu de lucha, su coraje, y sacaba ese fuego que tenía en su interior, encontrando el camino, guiando a su equipo a lugar seguro. Con el orgullo de cientos de misiones exitosas se retiró con honores, con el dulce sabor de haber cumplido fielmente con su deber. Fue destinado para un merecido descanso con la persona que lo acompañó siempre, Poncho fue trasladado a Ushuaia, donde su instructor también retirado tenía un hotel, y vivió plácidamente hasta los 18 años, donde una mañana ya no despertó. -“El pertenecía a las inmensidades y ventiscas del Antártico; y seguramente allá regresó. Está esperándonos, para tirar de nuestro trineo y guiarnos por la huella correcta: la que apunta al sur”.   Emilio  Urruty E. Urruty   Es Licenciado en Periodismo (Universidad del Salvador), además de escritor y docente.  Conoció la Antártida en el verano de 1987, a bordo del buque polar &#8220;Bahía Paraíso&#8221;, y visitó varias bases argentinas. Es autor de la &#8220;Primera Guía de Turismo Aventura del Sur de Sudamérica&#8221; y &#8220;La leyenda del caballero de la Terra Incógnita&#8221;, entre otros libros y publicaciones sobre temas diversos.  Actualmente se desempeña como maestro en una escuela experimental de la ciudad de Ushuaia.Su libro, Poncho. La legendaria vida de un perro polar argentino (2009), es un testimonio minuciosamente detallado sobre su vida. Si querés saber más: http://ar.ivoox.com/es/podcast-legendaria-vida-perro-polar-argentino_sq_f1139833_1.html]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2016/03/poncho-5-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="poncho 5" style="margin-bottom: 15px;" /></div><div class="copete"><b><i>Cuando pensamos en que sección debía estar esta nota sin dudarlo un segundo descartamos, la columna del perro héroe, ¡Poncho fue más, mucho más! Poncho hizo historia en la Antártida, junto a  aquellos hombres intrépidos, que sin mirar atrás, arriesgaron sus vidas y se fueron a hacer patria al fin del mundo. </i></b><b><i>Estos bravos hombres son y deben ser reconocidos como verdaderos próceres, porque aunque estén olvidados, sin fama y ausentes en nuestros libros de historia, tienen el mismo honor y lealtad a la patria que los que estudiamos de chicos en la escuela. Y entre ellos… un perro, Poncho, líder entre los suyos y absolutamente ARGENTINO. </i></b><b><i>Nos enorgullece poder darles este humilde homenaje y reconocimiento.</i></b></div>
<p><span class="capitular">P</span>ertenecía a una raza nuestra, poco conocida y tremendamente valiosa, llamada <span class="resaltado">“Perro Polar Argentino”</span> y lamentablemente hoy extinguida.   Estos perros han sido inmejorables compañeros de los valientes argentinos que vivieron y trabajaron en el continente blanco.<span class="resaltado"> Poncho</span> nació el 10 de abril de 1961, en la base “Esperanza”, y ya desde sus primeros días mostró ser especial, un perro distinto. Recibió sus primeros entrenamientos al aire libre, donde tempranamente conoció la implacable temperatura de la zona y empezó a familiarizarse a la voz de su guía, su instructor, a quien lo uniría de por vida una profunda amistad. Ya a los 6 meses de edad formó parte de un equipo de trineo. Aclaremos que el trineo era el medio de transporte más confiable, liviano y económico con que se contaba, usado desde miles de años atrás por los pueblos originarios del ártico. <span class="resaltado">Pronto se destacó en el grupo. Tenía carácter de líder.  Respetado por la jauría y obediente, fiel a  la voz de mando, dos requisitos fundamentales para el perro que dirige al grupo de tiro</span>. En 1962 participó de una expedición de 2000 km.entre la ida y la vuelta, desde base Esperanza hasta la base San Martín, en la Bahía Margarita, ¡casi cinco meses de travesía! soportando las peores condiciones climáticas. <span style="font-weight: 400;">Por su buen desempeño, a la vuelta de la misión es colocado por su instructor en el puesto número uno del trineo,</span><span class="resaltado"><b> ¡ya era guía al año y medio de edad! </b></span>Poncho tenía una característica única, cuando el trineo paraba, inmediatamente se echaba y giraba su cabeza mirando al guía, era parte de su fidelidad. <span style="font-weight: 400;">En 1964 fue trasladado a la base Gral. Belgrano para prepararse para la gran misión, la “operación 90”, que no era ni más ni menos que la llegada por primera vez de un grupo Argentino al punto más austral de La Tierra, la latitud sur 90º, <span class="resaltado">¡llegar al extremo del mundo,e</span></span><span class="resaltado"><b>l polo sur</b></span><b><i><span class="resaltado"> !!!</span> </i></b>Esta titánica expedición se hizo en etapas. La primera era llegar a la latitud 82º, donde se construyó la estación “Sobral”, la base argentina más austral. Durante la travesía, el trineo liderado por nuestro héroe cae por un barranco, los hombres aterrados quedan aferrados a una piedra,<span class="resaltado"> pero a la voz de  -“¡vamos Poncho!”- de su guía, el perro con toda su fuerza y coraje tira hacia arriba al trineo, sacándolos del peligro.</span> No fue su única acción heroica, también durante ésta operación tuvo que saltar con otros compañeros desde un helicóptero en un ejercicio de búsqueda y rescate. No fue fácil, pero ante la palabra alentadora de su guía, en quién Poncho confiaba ciegamente, de <span class="resaltado">-”Hoy es tu gran día , Poncho, no tengas miedo!”,</span> el animal saltó y junto con el resto del equipo armaron un trineo de rescate con el cual encontraron sanos a la patrulla perdida. Miles de hazañas se pueden contar de este perro, su olfato era único, olía las  grietas del hielo, enemigo silencioso y temido  de los hombres del sur; se ubicaba perfectamente en medio de tormentas, cuando la desesperación invadía, Poncho mantenía su espíritu de lucha, su coraje, y sacaba ese fuego que tenía en su interior, encontrando el camino, guiando a su equipo a lugar seguro.<span class="resaltado"> Con el orgullo de cientos de misiones exitosas se retiró con honores, con el dulce sabor de haber cumplido fielmente con su deber.</span> Fue destinado para un merecido descanso con la persona que lo acompañó siempre, Poncho fue trasladado a Ushuaia, donde su instructor también retirado tenía un hotel, y vivió plácidamente hasta los 18 años, donde una mañana ya no despertó.</p>
<div class="pie"><span class="resaltado"><b><i>-“El pertenecía a las inmensidades y ventiscas del Antártico; y seguramente allá regresó. Está esperándonos, para tirar de nuestro trineo y guiarnos por la huella correcta: la que apunta al sur”.  </i></b></span></div>
<p><b><i>Emilio  Urruty</i></b></p>
<p><span class="capitular">E. Urruty </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"> </span><span style="font-weight: 400;">Es Licenciado en Periodismo (Universidad del Salvador), además de escritor y docente.</span><span style="font-weight: 400;">  </span><span style="font-weight: 400;">Conoció la Antártida en el verano de 1987, a bordo del buque polar &#8220;Bahía Paraíso&#8221;, y visitó varias bases argentinas. Es autor de la &#8220;Primera Guía de Turismo Aventura del Sur de Sudamérica&#8221; y &#8220;La leyenda del caballero de la Terra Incógnita&#8221;, entre otros libros y publicaciones sobre temas diversos.</span><span style="font-weight: 400;">  </span>Actualmente se desempeña como maestro en una escuela experimental de la ciudad de Ushuaia<span class="resaltado">.<span style="font-weight: 400;">Su libro, </span><i><span style="font-weight: 400;">Poncho. La legendaria vida de un perro polar argentino</span></i></span><span style="font-weight: 400;"><span class="resaltado"> (2009)</span>, es un testimonio minuciosamente detallado sobre su vida. </span><span style="font-weight: 400;">Si querés saber más: </span><a href="http://l.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Far.ivoox.com%2Fes%2Fpodcast-legendaria-vida-perro-polar-argentino_sq_f1139833_1.html&amp;h=2AQEI46Z7"><span style="font-weight: 400;">http://ar.ivoox.com/es/podcast-legendaria-vida-perro-polar-argentino_sq_f1139833_1.html</span></a></p>
<p><a href="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2016/03/IMG_1925.jpg" rel="lightbox-0"><img class="alignnone size-medium wp-image-4082" src="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2016/03/IMG_1925-300x212.jpg" alt="IMG_1925" width="300" height="212" /></a></p>
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		<title>AL GRAN PERRO POLAR ARGENTINO&#8230;SALUD!</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jun 2017 13:30:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Javier Boracchia]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[El perro urbano]]></category>
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		<description><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2016/03/Sin-título-2-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="Sin título 2" style="margin-bottom: 15px;" /></div>Recuerdo cuando niños con mi hermano pedíamos desesperados, cual pichones en el nido, saciar una irascible hambre de aventuras, reclamando a nuestros padres un cuento para dormir; una historia que haga volar nuestra inmadura imaginación. Piratas, autos, naves espaciales, castillos y dragones podían ser los protagonistas de los relatos paternos; y era entonces cuando uno cerraba los ojos con las imágenes imposibles de creer, pero esperanzados que en algún momento se hicieran realidad. Pasaron alrededor de 40 años para que ese niño incrédulo encuentre la historia a su medida. La increíble realidad, de que lo que se presentaba ante mí como un relato había sido cierto y que lo fantástico había sido real. Creanlo o no, acompaño a nuestros amigos lectores a leer una historia épica de héroes reales y no convencionales, héroes de carne y hueso que aún temiendo a la muerte, la enfrentaron durante toda su existencia. Amigos, adaptaré mi relato a la justa causa de crear un cuento; tengo la imperiosa cruzada que esta historia trascienda, porque es parte de nuestra historia. Anhelo que generaciones enteras sepan que existió en nuestra historia Argentina una raza de perros única, nacida en el paraje más recóndito y salvaje del planeta. Les pido entonces que se tomen unos minutos y como en toda buena película aclaro: &#160; Los personajes que se describen a continuación pertenecen a la vida real, cualquier semejanza con alguna ficción… es pura coincidencia. _”Érase una vez unos hombres con espíritus inquebrantables que decidieron trascender las fronteras y abrigados con el calor del coraje, comenzaron a escribir páginas nuevas de gloria, encaminándose a conquistar el continente más frío del mundo: La Antártida. Allí se establecieron y batallaron contra un clima dantesco de más de -50°C y vientos de gargantas ensordecedoras que rasgaban hasta el alma de los más fuertes. Estos valientes hombres no se amedrentaron en su cruzada, siguieron adelante con su titánica empresa, yentendieron que necesitaban un aliado, alguien con quien contar en todo momento y que logre atravesar el gélido corazón antártico. En ese rincón del mundo, en esas condiciones imposibles y tras un trabajo memorable, en una conjunción única de ciencia y hazaña Argentina, una treintena de suboficiales enfermeros veterinarios comandados por Héctor Martín y Félix Daza Rodríguez; dan vida a la raza de perros de trabajo más resistente y eficiente del mundo que se tenga registro al día de hoy, El Gran Perro Polar Argentino. A partir del Husky Siberiano, del Alaskan Malamute, del Groenlandés y de Spitz Manchuriano, se logró un perro de gran porte, que llegaba a pesar entre 50 y 60 kg. Con un rostro similar al Alaskan Malamute, ojos claros o celestes, orejas erectas, cola enroscada y de colores mezclados, marrón claro, blanco y negro. Estaba blindado contra el frío con un poderoso pelaje dividido en tres capas, lana, pelo y subpelo, y con una gran capa de grasa subcutánea que lo aislaba permitiéndole soportar temperaturas de más de 70º bajo  cero Estos increíbles perros dormían en la desolada y agresiva intemperie. Su trabajo consistía en aprender a reconocer caminos que variaban su contexto a cada segundo, a identificar grietas en mares congelados, a actuar de manera independiente para llevar a cabo misiones casi imposibles, como el rescate de sobrevivientes del avión AE-205 en el medio del desierto helado. Su tamaño y fuerza arrolladora los posibilitaba a arrastrar cargas a través de largas distancias. Eran  fáciles de criar y mantener, y capaces de cumplir funciones operativas similares a las de los transportes mecánicos . De inmediato y debido a su contundente efectividad, ejemplares de PPA fueron adquiridos por todas las delegaciones Internacionales que tenían base en la Antártida. El único relato escrito de un líder nato entre estos perros, es el de “Poncho, la legendaria vida de un perro polar Argentino”, por el escritor, docente y periodista Emilio Urruty Y aquí viene la eterna villanía necesaria en todo cuento fantástico que se precie de tal, los países con presencia en la Antártida firman el “TAPMA”, un tratado cuya resolución resuelve que los perros presuntamente &#8220;transmitían el moquillo a las focas”, que podían depredar a las pingüineras&#8221; y que &#8220;albergaban en su pelaje parásitos capaces de alterar el equilibrio ecológico de la Antártida&#8221;. La oscuridad reinó sobre las blancas montañas heladas del continente con tonalidades impiadosas de injusticia ya que esta raza no era foránea al continente, sino que había nacido en él y las demás justificaciones resultaron incomprobables.  Sin embargo las legiones aceptan sin discutir la decisión de quitar a los perros de la Antártida y sus días de gloria llegaron a su fin. El período operativo de los PPA en la Antártida fue entre 1951 y 1994; la Argentina, sometida a la voluntad de la mayoría, decidió retirar sus 58 perros trasladándolos a Tierra del Fuego . Penosamente la mayoría de los animales perecieron en un tiempo bastante prematuro al que se creía. Algunos por el agudo estrés del traslado y otros por pisar un territorio que no les era nativo y así quedaron expuestos a las enfermedades comunes de los perros continentales. Poncho fue uno de los sobrevivientes y terminó sus días viviendo en Ushuaia junto a uno de sus compañeros de patrulla, un hombre maravilloso llamado Gustavo Giró, otro héroe del continente helado.  La breve historia de esta raza es un ejemplo incomparable de vínculos férreos y entendimiento entre especies; relatos que testimonian un grado superlativo de absorción de un medio ambiente que no da margen para el error en las acciones. Inteligencia exigida al límite, cooperación y aprendizaje son los elementos primarios que se sustentan en la maravillosa historia que esperamos trascienda en el tiempo. Una vuelta a la vida …… al menos desde el traspaso del relato.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2016/03/Sin-título-2-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="Sin título 2" style="margin-bottom: 15px;" /></div><p><span class="capitular">R</span>ecuerdo cuando niños con mi hermano pedíamos desesperados, cual pichones en el nido, saciar <span class="resaltado">una</span> irascible hambre de aventuras, reclamando a nuestros padres un cuento para dormir; una historia que haga volar nuestra inmadura imaginación. Piratas, autos, naves espaciales, castillos y dragones podían ser los protagonistas de los relatos paternos; y era entonces cuando uno cerraba los ojos con las imágenes imposibles de creer, pero esperanzados que en algún momento se hicieran realidad. Pasaron alrededor de 40 años para que ese niño incrédulo encuentre la historia a su medida. La increíble realidad, de que lo que se presentaba ante mí como un relato había sido cierto y que lo fantástico había sido real.</p>
<p>Creanlo o no, acompaño a nuestros amigos lectores a leer una <span class="resaltado">historia épica de héroes reales y no convencionales, héroes de carne y hueso que aún temiendo a la muerte, la enfrentaron durante toda su existencia.</span> Amigos, adaptaré mi relato a la justa causa de crear un cuento; tengo la imperiosa cruzada que esta historia trascienda, porque es parte de nuestra historia. Anhelo que generaciones enteras sepan que existió en nuestra historia Argentina una raza de perros única, nacida en el paraje más recóndito y salvaje del planeta. Les pido entonces que se tomen unos minutos y como en toda buena película aclaro:</p>
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<div class="pie"><span class="resaltado"><b>Los personajes que se describen a continuación pertenecen a la vida real, cualquier semejanza con alguna ficción… es pura coincidencia.</b></span></div>
<p><span style="font-weight: 400;"><i>_”Érase una vez unos hombres con espíritus inquebrantables que decidieron trascender las fronteras y abrigados con el calor del coraje, comenzaron a escribir páginas nuevas de gloria, encaminándose a conquistar el continente más frío del mundo: La Antártida.</i> </span><i><span style="font-weight: 400;">Allí se establecieron y batallaron contra un clima dantesco de más de -50°C y vientos de gargantas ensordecedoras que rasgaban hasta el alma de los más fuertes. Estos valientes hombres no se amedrentaron en su cruzada, siguieron adelante con su titánica empresa, y</span></i><i><span style="font-weight: 400;">entendieron que necesitaban un aliado, alguien con quien contar en todo momento y que logre atravesar el gélido corazón antártico. </span></i><i><span style="font-weight: 400;">En ese rincón del mundo, en esas condiciones imposibles y tras un trabajo memorable, en una conjunción única de ciencia y hazaña Argentina, una treintena de suboficiales enfermeros veterinarios comandados por Héctor Martín y Félix Daza Rodríguez; dan vida a la raza de perros de trabajo más resistente y eficiente del mundo que se tenga registro al día de hoy, </span></i><b><i>El Gran Perro Polar Argentino. </i></b><i><span style="font-weight: 400;">A partir del Husky Siberiano, del Alaskan Malamute, del Groenlandés y de Spitz Manchuriano, se logró un perro de gran porte, que llegaba a pesar entre 50 y 60 kg. Con un rostro similar al Alaskan Malamute, ojos claros o celestes, orejas erectas, cola enroscada y de colores mezclados, marrón claro, blanco y negro. </span></i><i><span style="font-weight: 400;">Estaba blindado contra el frío con un poderoso pelaje dividido en tres capas, lana, pelo y subpelo, y con una gran capa de grasa subcutánea que lo aislaba permitiéndole soportar temperaturas de más de 70º bajo  cero </span></i><i><span style="font-weight: 400;">Estos increíbles perros dormían en la desolada y agresiva intemperie. Su trabajo consistía en aprender a reconocer caminos que variaban su contexto a cada segundo, a identificar grietas en mares congelados, a actuar de manera independiente para llevar a cabo misiones casi imposibles, como el rescate de sobrevivientes del avión AE-205 en el medio del desierto helado. </span></i><i><span style="font-weight: 400;">Su tamaño y fuerza arrolladora los posibilitaba a arrastrar cargas a través de largas distancias. Eran  fáciles de criar y mantener, y capaces de cumplir funciones operativas similares a las de los transportes mecánicos . </span></i><i><span style="font-weight: 400;">De inmediato y debido a su contundente efectividad, ejemplares de PPA fueron adquiridos por todas las delegaciones Internacionales que tenían base en la Antártida.<span class="resaltado"> </span></span></i><span class="resaltado"><i><span style="font-weight: 400;">El único relato escrito de un líder nato entre estos perros, es el de </span></i><b><i>“Poncho, la legendaria vida de un perro polar Argentino”</i></b><i><span style="font-weight: 400;">, por el escritor, docente y periodista Emilio Urruty</span></i></span></p>
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</strong></strong><i><span style="font-weight: 400;">Y aquí viene la eterna villanía necesaria en todo cuento fantástico que se precie de tal, los países con presencia en la Antártida firman el </span></i><b><i>“</i></b><i><span style="font-weight: 400;">TAPMA”, un tratado cuya resolución resuelve que</span></i><i><span style="font-weight: 400;"> los perros presuntamente &#8220;transmitían el </span></i><i><span style="font-weight: 400;">moquillo</span></i><span style="font-weight: 400;"> a las focas”, que podían depredar a las pingüineras&#8221; y que &#8220;albergaban en su pelaje parásitos capaces de alterar el equilibrio ecológico de la Antártida&#8221;.</span><b> </b><i><span style="font-weight: 400;">La oscuridad reinó sobre las blancas montañas heladas del continente con tonalidades impiadosas de injusticia ya que esta raza no era foránea al continente, sino que había nacido en él y las demás justificaciones resultaron incomprobables.  Sin embargo las legiones aceptan sin discutir la decisión de quitar a los perros de la Antártida y sus días de gloria llegaron a su fin. </span></i><i><span style="font-weight: 400;">El período operativo de los PPA en la Antártida fue entre 1951 y 1994; la Argentina, sometida a la voluntad de la mayoría, decidió retirar sus 58 perros trasladándolos a Tierra del Fuego . </span></i><i><span style="font-weight: 400;">Penosamente la mayoría de los animales perecieron en un tiempo bastante prematuro al que se creía. Algunos por el agudo estrés del traslado y otros por pisar un territorio que no les era nativo y así quedaron expuestos a las enfermedades comunes de los perros continentales.</span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><i>Poncho fue uno de los sobrevivientes y terminó sus días viviendo en Ushuaia junto a uno de sus compañeros de patrulla, un hombre maravilloso llamado Gustavo Giró, otro héroe del continente helado.</i>  </span><i><span style="font-weight: 400;">La breve historia de esta raza es un ejemplo incomparable de vínculos férreos y entendimiento entre especies; relatos que testimonian un grado superlativo de absorción de un medio ambiente que no da margen para el error en las acciones. </span></i><i><span style="font-weight: 400;">Inteligencia exigida al límite, cooperación y aprendizaje son los elementos primarios que se sustentan en la maravillosa historia que esperamos trascienda en el tiempo. Una vuelta a la vida …… al menos desde el traspaso del relato.</span></i></p>
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		<title>LA HISTORIA DE TOM CONTADA POR SU AMIGO&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Apr 2017 19:09:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Urban Pets]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Community]]></category>
		<category><![CDATA[perro héroe nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Tom perro de malvinas]]></category>

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		<description><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/04/A9F-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="A9F" style="margin-bottom: 15px;" /></div>&#8220;En Malvinas Tom se comportó como un bravo artillero. Cuando tirábamos con la máxima cadencia de fuego hacia los británicos, él se paraba delante del cañón como el mejor de los combatientes; siempre ladraba y jugaba con aquél que estaba bajoneado en los momentos de calma para darle ánimo; cuando había &#8220;alerta roja de bombardeo naval&#8221; era el primero en salir del refugio para buscar a los más alejados y el último en entrar a cubrirse; y muchas veces su instinto canino presintió los bombardeos aéreos antes que se gritara la alarma, lo cual manifestaba con ladridos que ya conocíamos. Compartía con nosotros la comida y los soldados le fabricaron un abrigo con los gorros de lana y bufandas. El 11 de junio, a las 11:15 hs, un avión pirata se lanzó frenéticamente sobre nuestra posición bombardeando nuestro cañón y haciéndolo estallar, nosotros corrimos a cubrirnos y Tom, como siempre, parado sobre una roca ladraba dando la señal de alerta. El avión efectuó otra pasada, esta vez ametrallando con furia nuestra tropa que repelía el ataque con fusiles, en ésta oportunidad varios fueron heridos (yo entre ellos), y Tom, que corría avisándoles a los más distantes fue alcanzado por las esquirlas. El humo y el olor a pólvora cubrieron el lugar. Como pudimos, heridos, buscamos a Tom y lo encontramos tendido sobre una piedra inmóvil, con sus grandes ojos negros mirándonos y despidiéndose lentamente de sus camaradas. Allí quedó para siempre nuestro cañón y el mejor testigo de esta Gesta, nuestro querido Tom. Allá en la fría turba malvinera él es otro bastión argentino, que junto a los héroes que dieron su vida por la Patria, significan soberanía y un especial estilo de vida. Cuando volví al continente, en honor a él, todos los perros que tuve se llamaron Tom y mientras yo viva así lo haré&#8221;Tom en Malvinas fue mi mejor amigo. ¡Y yo&#8230; jamás olvido a mis amigos! Monumento en homenaje a Tom, quien acompañó a los soldados del Grupo de Artillería 101 que combatieron durante la Guerra de Malvinas.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/04/A9F-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="A9F" style="margin-bottom: 15px;" /></div><p><em><span class="capitular">&#8220;E</span>n Malvinas Tom se comportó como un bravo artillero. Cuando tirábamos con la máxima cadencia de fuego hacia los británicos, él se paraba delante del cañón como el mejor de los combatientes; siempre ladraba y jugaba con aquél que estaba bajoneado en los momentos de calma para darle ánimo; cuando había &#8220;alerta roja de bombardeo naval&#8221; era el primero en salir del refugio para buscar a los más alejados y el último en entrar a cubrirse; y muchas veces su instinto canino presintió los bombardeos aéreos antes que se gritara la alarma, lo cual manifestaba con ladridos que ya conocíamos.<span class="resaltado"> Compartía con nosotros la comida y los soldados le fabricaron un abrigo con los gorros de lana y bufandas.</span></em><br />
<em> El 11 de junio, a las 11:15 hs, un avión pirata se lanzó frenéticamente sobre nuestra posición bombardeando nuestro cañón y haciéndolo estallar, nosotros corrimos a cubrirnos y Tom, como siempre, parado sobre una roca ladraba dando la señal de alerta. El avión efectuó otra pasada, esta vez ametrallando con furia nuestra tropa que repelía el ataque con fusiles, en ésta oportunidad varios fueron heridos (yo entre ellos), y Tom, que corría avisándoles a los más distantes fue alcanzado por las esquirlas. El humo y el olor a pólvora cubrieron el lugar. Como pudimos, heridos, buscamos a Tom y lo encontramos tendido sobre una piedra inmóvil, con sus grandes ojos negros mirándonos y despidiéndose lentamente de sus camaradas.</em><br />
<em> Allí quedó para siempre nuestro cañón y el mejor testigo de esta Gesta, nuestro querido Tom. <span class="resaltado">Allá en la fría turba malvinera él es otro bastión argentino, que junto a los héroes que dieron su vida por la Patria, significan soberanía y un especial estilo de vida.</span> Cuando volví al continente, en honor a él, todos los perros que tuve se llamaron Tom y mientras yo viva así lo haré&#8221;</em><span class="cita"><em>Tom en Malvinas fue mi mejor amigo. ¡Y yo&#8230; jamás olvido a mis amigos!</em></span></p>
<div class="pie"><b>Monumento en homenaje a Tom</b><span style="font-weight: 400;">, quien acompañó a los soldados del </span><b>Grupo de Artillería 101</b><span style="font-weight: 400;"> que combatieron durante la </span><b>Guerra de Malvinas</b><span style="font-weight: 400;">.</span></div>
<div class="pie"><a href="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/04/perrosdelasmalvinascaad.jpg" rel="lightbox-0"><img class="alignnone size-medium wp-image-5864" src="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/04/perrosdelasmalvinascaad-300x225.jpg" alt="perrosdelasmalvinascaad" width="300" height="225" /></a></div>
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