<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Urban Pets &#187; perros co-terapeutas</title>
	<atom:link href="https://upets.com.ar/site/tag/perros-co-terapeutas/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://upets.com.ar/site</link>
	<description>Revista de mascotas</description>
	<lastBuildDate>Fri, 28 May 2021 05:38:24 +0000</lastBuildDate>
	<language>en-US</language>
		<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
		<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=3.9.40</generator>
	<item>
		<title>EL PODER SANADOR DE LOS PERROS CO-TERAPEUTAS</title>
		<link>https://upets.com.ar/site/el-poder-sanador-de-los-perros-co-terapeutas/</link>
		<comments>https://upets.com.ar/site/el-poder-sanador-de-los-perros-co-terapeutas/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 13 Jun 2017 15:50:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Urban Pets]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Community]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Nise]]></category>
		<category><![CDATA[Nise da Silveira]]></category>
		<category><![CDATA[perros co-terapeutas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://upets.com.ar/site/?p=6353</guid>
		<description><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/09/images-2-150x150.jpeg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="images-2" style="margin-bottom: 15px;" /></div>Nice da Silveira, nació en Maceió en febrero de  1905 y murío en Río de Janeiro en octubre de 1999. De 1921 a 1926 estudió en la Facultad de Medicina de Bahía, donde se formó como la única mujer entre 157 hombres de esa promoción. Se casó con el sanitario Mário Magalhães da Silveira, su compañero de clase en la universidad, con el que vivió hasta su muerte en 1986. En 1932, con 27 años, ganó un concurso para el área de psiquiatría y en 1933 comenzó a trabajar en el Serviço de Assistência a Psicopatas e Profilaxia Mental del Hospital de Praia Vermelha. Durante la insurrección comunista, fue denunciada por una enfermera por la posesión de libros marxistas. Esa denuncia la llevó a prisión en 1936, en el Presidio de Frei Caneca por 18 meses. De 1936 a 1944 permanece con su marido en la semi clandestinidad, alejada del servicio público por razones políticas. En 1944, fue reintegrada al servicio público y se inicia trabajando en el &#8220;Centro Psiquiátrico Nacional Pedro II&#8221;, de Río de Janeiro, donde retomó su lucha contra las técnicas psiquiátricas que consideraba agresivas a los pacientes. Por su permanente discordancia con los métodos en boga que se adoptaban en las enfermerías, reusándose a aplicar electrochoques en sus pacientes, Nise da Silveira fue transferida al Servicio de terapia ocupacional, actividad por entonces menospreciada por los médicos. Así en 1946, fundó en esa institución la &#8220;Sección de Terapéutica Ocupacional&#8221;. En lugar de las tradicionales tareas de limpieza y mantenimiento que los pacientes debían realizar bajo el título de terapia ocupacional, ella organizó talleres de pintura y de modelado para posibilitar a los enfermos rescatar sus vínculos con la realidad, a través de expresiones simbólicas y de la creatividad, revolucionando la psiquiatría entonces practicada en el país. En 1952, fundó el &#8220;Museo de Imágenes del Inconsciente”, en Río de Janeiro, un centro de estudio e investigaciones destinado a la preservación de los trabajos producidos en los estudios de modelado y pintura que creó en la institución, valorándolos como documentos que abrían nuevas posibilidades para una comprensión más profunda del universo interior del esquizofrénico. Pocos años después de la fundación del museo, en 1956, Nise desarrolló otro proyecto, también revolucionario para esa época: crea la &#8220;Casa de las Palmeras&#8221;, una clínica volcada a la rehabilitación de antiguos pacientes de instituciones psiquiátricas. En ese local, sus ocupantes podían diariamente expresar su creatividad, siendo tratados como pacientes externos en una etapa intermedia entre la rutina hospitalaria y su propia reintegración a la vida cotidiana en sociedad. A través del conjunto de sus trabajos, Nise da Silveira introdujo y divulgó en el Brasil la psicología junguiana. Interesada en los estudios de Jung sobre los mandalas, tema recurrente en las pinturas de sus pacientes, escribió en 1954 a Carl Gustav Jung, iniciando un provechoso intercambio epistolar. Jung la estimuló a presentar una muestra de las obras de sus pacientes, que se llamó &#8220;A Arte e a Esquizofrenia&#8221;, ocupando cinco salas en el &#8220;II Congreso Internacional de Psiquiatría&#8221;, realizado en 1957, en Zúrich. Al visitar con ella la exposición, el insigne maestro la orientó a estudiar mitología como una llave para la comprensión de los trabajos creados por los internos psiquiátricos.          Al percibir que la relación entre la responsabilidad de cuidar  un animal y el desarrollo de lazos afectivos podían contribuir a la rehabilitación de enfermos mentales, Nise da Silveira los incorporó a su trabajo, como co-terapeutas. Perros en el hospital psiquiátrico La entrada de los perros en el centro psiquiátrico de Río de Janeiro se dio por casualidad. Un día apareció por las inmediaciones del hospital una perra abandonada, débil y hambrienta. Nise la vio y notando que un paciente, Alfredo, estaba allí, ella preguntó si le gustaría cuidar al animal. El paciente aceptó la tarea y la perra recibió el nombre de “Caralámpara”, personaje de Graciliano Ramos (amigo de Nise). La psiquiatra notó los beneficios que la perrita trajo a Alfredo, y partir de eso fue analizando y descubriendo más sobre el perro como terapeuta.                                           Además de Alfredo, otros pacientes mejoraron después de la convivencia con perros. Abelardo, un hombre fuerte y de irritabilidad fácil, fue capaz de mostrar y dar afecto después de comenzar a cuidar de los gatos y los perros. Djanira sólo volvió a tocar el piano después de tratar con los animales domésticos. Si era difícil para las personas duchas normales relacionarse con los esquizofrénicos, Nise apostó en la facilidad con que lo hacían los pacientes y los perros . Nise formuló conceptos como el del afecto catalizador, que consiste en el comportamiento no invasivo de un co-terapeuta no humano junto al paciente en los talleres de terapéutica ocupacional. El paciente esquizofrénico debe encontrar allí un punto de apoyo seguro y concreto para organizarse y actuar. Y es aún más importante según la psiquiatra, el co-terapeuta no humano: ese será siempre el punto de referencia estable en el mundo externo. Se concluye que la función del animal es facilitar la reanudación de contacto con la realidad. El punto externo de la realidad, en el caso del perro, no representa obligatoriamente algo placentero, el afecto, por ejemplo. Nise explica que &#8220;no siempre son de amor las relaciones entre el enfermo para con los animales. Estos reciben también proyecciones de ciertos contenidos del inconsciente que los hacen blanco de odio o temor excesivo &#8220;. Esta reacción al animal jamás significa algo malo, es el contacto con el mundo.               En la historia de Carlos, uno de los internos del centro psiquiátrico, Nise da Silveira afirma que los perros “Sultán” y “Sertanejo” fueron los verdaderos terapeutas. Los médicos y monitores que allí trabajaban fueron coadyuvantes en la mejora de ese paciente. Carlos sufrió de esquizofrenia y su principal problema estaba en su comunicación con el mundo. Él hablaba, pero nunca era entendido. Hablaba mucho, pero no se expresaba bien verbalmente: usaba muchos neologismos inventados por él y no...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div><img width="150" height="150" src="https://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/09/images-2-150x150.jpeg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="images-2" style="margin-bottom: 15px;" /></div><p><span class="capitular">N</span>ice da Silveira, nació en Maceió en febrero de  1905 y murío en Río de Janeiro en octubre de 1999. De 1921 a 1926 estudió en la Facultad de Medicina de Bahía, donde se formó como la única mujer entre 157 hombres de esa promoción. Se casó con el sanitario Mário Magalhães da Silveira, su compañero de clase en la universidad, con el que vivió hasta su muerte en 1986.<br />
En 1932, con 27 años, ganó un concurso para el área de psiquiatría y en 1933 comenzó a trabajar en el Serviço de Assistência a Psicopatas e Profilaxia Mental del Hospital de Praia Vermelha.<br />
Durante la insurrección comunista, fue denunciada por una enfermera por la posesión de libros marxistas. Esa denuncia la llevó a prisión en 1936, en el Presidio de Frei Caneca por 18 meses. De 1936 a 1944 permanece con su marido en la semi clandestinidad, alejada del servicio público por razones políticas.<br />
En 1944, fue reintegrada al servicio público y se inicia trabajando en el <span style="color: #ff0000;">&#8220;Centro Psiquiátrico Nacional Pedro II&#8221;</span>, de Río de Janeiro, donde retomó su lucha contra las técnicas psiquiátricas que consideraba agresivas a los pacientes. Por su permanente discordancia con los métodos en boga que se adoptaban en las enfermerías, reusándose a aplicar electrochoques en sus pacientes, Nise da Silveira fue transferida al Servicio de <span class="resaltado" style="color: #ff0000;">terapia ocupacional</span>, actividad por entonces menospreciada por los médicos. Así en 1946, fundó en esa institución la <span style="text-decoration: underline;">&#8220;Sección de Terapéutica Ocupacional&#8221;.</span></p>
<div class="pie"><span class="cita">En lugar de las tradicionales tareas de limpieza y mantenimiento que los pacientes debían realizar bajo el título de terapia ocupacional, ella organizó talleres de pintura y de modelado para posibilitar a los enfermos rescatar sus vínculos con la realidad, a través de expresiones simbólicas y de la creatividad, revolucionando la psiquiatría entonces practicada en el país.</span></div>
<p>En 1952, fundó el <span style="text-decoration: underline;">&#8220;Museo de Imágenes del Inconsciente”</span>, en Río de Janeiro, un centro de estudio e investigaciones destinado a la preservación de los trabajos producidos en los estudios de modelado y pintura que creó en la institución, valorándolos como documentos que abrían nuevas posibilidades para una comprensión más profunda del universo interior del esquizofrénico.<br />
Pocos años después de la fundación del museo, en 1956, Nise desarrolló otro proyecto, también revolucionario para esa época: crea la<span class="resaltado" style="color: #ff0000;"> &#8220;Casa de las Palmeras&#8221;</span>, una clínica volcada a la rehabilitación de antiguos pacientes de instituciones psiquiátricas. En ese local, sus ocupantes podían diariamente expresar su creatividad, siendo tratados como pacientes externos en una etapa intermedia entre la rutina hospitalaria y su propia reintegración a la vida cotidiana en sociedad.<br />
A través del conjunto de sus trabajos, Nise da Silveira introdujo y divulgó en el Brasil la<span style="text-decoration: underline;"> psicología junguiana.</span><br />
Interesada en los estudios de <span style="color: #ff0000;">Jung</span> sobre los mandalas, tema recurrente en las pinturas de sus pacientes, escribió en 1954 a Carl Gustav Jung, iniciando un provechoso intercambio epistolar.<br />
Jung la estimuló a presentar una muestra de las obras de sus pacientes, que se llamó <span style="text-decoration: underline;">&#8220;A Arte e a Esquizofrenia&#8221;,</span> ocupando cinco salas en el &#8220;II Congreso Internacional de Psiquiatría&#8221;, realizado en 1957, en Zúrich. Al visitar con ella la exposición, el insigne maestro la orientó a estudiar mitología como una llave para la comprensión de los trabajos creados por los internos psiquiátricos.</p>
<p><a href="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/09/jung-e-a-mostra.jpg" rel="lightbox-0"><img class="alignnone  wp-image-6361" src="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/09/jung-e-a-mostra-300x300.jpg" alt="jung e a mostra" width="185" height="185" />         </a></p>
<div class="pie"><span class="cita">Al percibir que la relación entre la responsabilidad de cuidar  un animal y el desarrollo de lazos afectivos podían contribuir a la rehabilitación de enfermos mentales, Nise da Silveira los incorporó a su trabajo, como co-terapeutas.</span></div>
<h2><span style="color: #800080;">Perros en el hospital psiquiátrico</span></h2>
<p><span class="capitular">L</span>a entrada de los perros en el centro psiquiátrico de Río de Janeiro se dio por casualidad. Un día apareció por las inmediaciones del hospital una perra abandonada, débil y hambrienta. Nise la vio y notando que un paciente, <span class="resaltado">Alfredo</span>, estaba allí, ella preguntó si le gustaría cuidar al animal. El paciente aceptó la tarea y la perra recibió el nombre de “Caralámpara”, personaje de Graciliano Ramos (amigo de Nise). La psiquiatra notó los beneficios que la perrita trajo a Alfredo, y partir de eso fue analizando y descubriendo más sobre el perro como terapeuta.<br />
<a href="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/09/DSC085581.jpg" rel="lightbox-1"><img class="alignnone size-full wp-image-6360" src="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/09/DSC085581.jpg" alt="DSC08558" width="200" height="218" /></a>                                          Además de Alfredo, otros pacientes mejoraron después de la convivencia con perros. <span class="resaltado">Abelardo</span>, un hombre fuerte y de irritabilidad fácil, fue capaz de mostrar y dar afecto después de comenzar a cuidar de los gatos y los perros. <span class="resaltado">Djanira</span> sólo volvió a tocar el piano después de tratar con los animales domésticos.</p>
<h3 class="pie"><strong>Si era difícil para las personas duchas normales relacionarse con los esquizofrénicos, Nise apostó en la facilidad con que lo hacían los pacientes y los perros .</strong></h3>
<p>Nise formuló conceptos como el del <span style="color: #800080;"><em>afecto catalizador</em></span>, que consiste en el comportamiento no invasivo de un co-terapeuta no humano junto al paciente en los talleres de terapéutica ocupacional. El paciente esquizofrénico debe encontrar allí un punto de apoyo seguro y concreto para organizarse y actuar.<span class="resaltado"> Y es aún más importante según la psiquiatra, el co-terapeuta no humano: ese será siempre el punto de referencia estable en el mundo externo. Se concluye que la función del animal es facilitar la reanudación de contacto con la realidad.</span><br />
El punto externo de la realidad, en el caso del perro, no representa obligatoriamente algo placentero, el afecto, por ejemplo. Nise explica que &#8220;no siempre son de amor las relaciones entre el enfermo para con los animales. Estos reciben también proyecciones de ciertos contenidos del inconsciente que los hacen blanco de odio o temor excesivo &#8220;. <span class="resaltado">Esta reacción al animal jamás significa algo malo, es el contacto con el mundo.               </span><a href="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/09/images-3.jpeg" rel="lightbox-2"><img class="alignnone  wp-image-6358" src="http://upets.com.ar/site/wp-content/uploads/2017/09/images-3.jpeg" alt="images-3" width="213" height="151" /></a><br />
En la historia de <span class="resaltado">Carlos</span>, uno de los internos del centro psiquiátrico, Nise da Silveira afirma que los perros “Sultán” y “Sertanejo” fueron los verdaderos terapeutas. Los médicos y monitores que allí trabajaban fueron coadyuvantes en la mejora de ese paciente.<br />
Carlos sufrió de esquizofrenia y su principal problema estaba en su comunicación con el mundo. Él hablaba, pero nunca era entendido. Hablaba mucho, pero no se expresaba bien verbalmente: usaba muchos neologismos inventados por él y no construía proposiciones de significado lógico. Era como si tuviera otro lenguaje. No tenía el punto de apoyo seguro en la realidad externa.<br />
Un día, un informe de la monitora Elza Tavares describía a Carlos conversando cariñosamente con su nuevo amigo: el perro Sultán.<span style="color: #800080;"> Esta amistad hizo a Carlos salir de su mundo interno y antisocial</span>. Él pasó a preocuparse ya dedicarse con la alimentación del perro, bañarse, peinarse.<br />
Carlos se estaba comunicando mejor y tenía nuevas actividades para hacer. El proceso positivo se detuvo cuando Sultán fue envenenado y murió. El paciente se quedó inaccesible. ¿En quién confiar ahora? ¿Y cómo confiar en las personas que una de ellas sacó la vida de su mejor amigo?<br />
Dos años se pasaron hasta que Carlos se apegar a otro perro: el Sertanejo. Los monitores y médicos del centro psiquiátrico percibían que cuando el paciente hablaba de animales él formulaba frases bien construidas. Carlos volvió a mejorar.<br />
Hubo una vez que Sertanejo lastimó la pata. Carlos pidió dinero para Nise para que él pudiera ir a la farmacia y curar al perro. Nise ayudó, pero fue el paciente que solo fue a la farmacia, compró los medicamentos, trajo el cambio e hizo un vendaje en la pata del animal.<br />
Carlos siempre era visto conversando con Sertanejo. Él se disponía espontáneamente a limpiar el lugar donde los cachorros quedaban.<span class="resaltado"> Él volvió a ser accesible para el mundo y para la realidad a través de un co-terapeuta no humano.</span></p>
<div class="pie"><strong>Referencias:</strong></div>
<div class="pie">https://espacotacaes.wordpress.com/tag/nise-da-silveira/</div>
<div class="pie">https://es.wikipedia.org/wiki/Nise_da_Silveira</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://upets.com.ar/site/el-poder-sanador-de-los-perros-co-terapeutas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
